viernes, 15 de julio de 2011

"Nueva manera de hacer política"




Fiesta, cotillón (globos, pelucas, papel picado, etc.), colorido, baile, música, gente linda. Palabras que expresan imágenes de una “nueva forma de hacer política”. ¡Qué lindo!
Respeto, escucha, tolerancia, humildad, diálogo, consenso, gente bien, buena gente. Palabras que expresan valores de esta “nueva forma de hacer política”. ¡Qué bueno!
Gestionar, resolver los problemas de la gente (si la referencia es amplia ) o de los vecinos (si el referente es local). Expresiones que describen esta “nueva forma de hacer política”. ¡Qué eficientes!
Nada de conflictos, nada de luchas por el poder (perdón por el uso de las palabras “conflicto”, “lucha” y “poder”). Eso es la vieja política. La política es, ahora, un asunto de ética y estética; en conjunto, de “valores”. ¡Qué suerte!
Pero hay un problema. La política (vieja o nueva) no es nada más que un asunto de ideas diferentes, de puntos de vista que se expresan y con los que se puede acordar o no, total “no pasa nada” (como decía Bourdieu, "los puntos de vista son vistas tomadas a partir de un punto"). Tampoco es (o por lo menos no es una cuestión solamente) de maneras correctas, de formas estilísticas o de buenas intenciones. La función de la política consiste en tomar decisiones colectivamente vinculantes. Y para poder tomar esas decisiones que nos afectan a todos hay que llegar a gobernar, y cuando uno gobierna ejerce el poder (limitado, controlable, es cierto) de tomar decisiones. Y cuando se toman decisiones se afectan intereses que benefician a unos y perjudican a otros. La toma de decisiones que complacen a todos, todo el tiempo, no existe y quien promete eso, promete algo que sabe que no va a poder cumplir.
Y entonces, los que no formaron parte de la fiesta y algunos que sí fueron invitados y otros que se invitaron solos creyendo que tenían cabida en ella, descubren, tal vez, la peor cara de la política, la que a ellos nunca les hubiera gustado conocer: que en el fondo, la política, es un sistema que dirime conflictos de intereses volcando la balanza para un lado u otro, ejerciendo el poder, intentando influenciar a los distintos actores de la sociedad en el sentido de los intereses que las decisiones tomadas han priorizado.
Pero, además, la política y las decisiones que de ella se derivan mantienen una estrecha relación con la abundancia o la escasez presupuestaria. Y un día, los invitados, los no invitados, los colados se enteran de que la plata que hay no alcanza para hacer todo lo que se prometió, y entonces los organizadores de aquella alegría, tan festivos, tan respetuosos, tan amigables, tan políticamente correctos con el vecino y con la gente, tan dialogantes, tienen que tomar alguna decisión y nos dicen, con su mejor tono, que esa plata de algún lado tiene que salir, a alguien hay que pedírsela, o a alguien hay que sacársela. ¡Qué lástima!
Max Weber decía que la memoria del pueblo llega hasta antes de ayer y su mirada se extiende hasta pasado mañana. Entonces, mejor mirar algún ejemplo de todo esto en un hecho del presente. Lean en la siguiente nota del día de hoy cómo termina la fiesta europea en Italia:
Entre nosotros esto ya pasó muchas veces. Para no ir demasiado lejos hacia atrás, recordemos con qué expectativas muchos festejaron con alegría la fiesta democrática a la que nos convocó el gobierno Radical en 1983 (con primavera incluída), y cómo terminó. Recordemos, también, cómo pagó su fiesta Menem y cómo la fiesta que nos prometió la Alianza, ni siquiera pudo servir la entrada.
Expectativas y decepción son las dos caras inseparables de la misma moneda.

 

3 comentarios:

  1. Entre las expresiones que describen esta "nueva forma de hacer política" agregaría: estamos para hacer feliz a la gente.

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  2. "y nos dicen, con su mejor tono, que esa plata de algún lado tiene que salir, a alguien hay que pedírsela, o a alguien hay que sacársela. ¡Qué lástima!" Por qué lástima?? me parece importante llegar a esa conclusion. Define una accion radical, claro. Por eso la pausa reflexiva. Pero para mi no indica detenerrse. y pareciera que desde ahi en adelante tu post escapa a la deriva en un divague que no hace justicia a la primera parte, casi poetica. gracias. lindo blog!

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  3. Realmente, un buen blog para filosofar. Es una lástima que todo el intelecto que aquí plasmás no lo hagas en la rectoría del colegio: despreciando a los alumnos y fomentando una competencia entre ellos, eliminando cualquier existencia de orientación al adolescente y poniendo más importancia en las apariencias que en la formación de la persona. Felicitaciones por el blog, excelente bitácora.

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