La semántica de Clarín para referirse al Kirchnerismo
No me tomé el trabajo de contar el uso de esas palabras en los artículos que aparecen en Clarín cada vez que sus periodistas hacen referencia a los proyectos, las acciones, las estrategias, o las declaraciones de los funcionarios del kirchnerismo. Ni tampoco hace falta que lo haga, por dos motivos bien simples: el primero, porque este es un artículo para el blog y no un trabajo de investigación para publicar en una revista con referato. El segundo, porque el uso repetido (¿exagerado?, ¿desmedido?) de esas palabras aparece a simple vista con una finalidad tan ramplona que ya no habla bien incluso de los periodistas más jerarquizados del diario. Daría toda la sensación que es una “bajada” editorial para dejar convenientemente instalada en la mente de los lectores que lo que hace el kirchnerismo o bien es derrotado por la oposición, o bien fracasa cada vez que intenta llevar a cabo alguna de sus políticas.
Por poner un punto de inicio a esta recurrencia semántica habría que remontarse al voto no positivo de Cobos en el conflicto por las retenciones. A partir de entonces es posible observar con qué frecuencia se utilizan esos términos en el “gran diario argentino” para describir, analizar e interpretar lo que hacen el gobierno y sus funcionarios.
No hace falta explicar demasiado para qué fines políticos se utilizan las palabras “fracaso” y “derrota”. Alcanza con hacer notar que cuando alguien pierde y fracasa cada vez que intenta algo no merece ser tendido en cuenta para futuros proyectos porque en el fondo es un perdedor. Y pasa como con el uso repetido de la misma imagen para hablar de algún tema en particular: a fuerza de mostrarla una y otra vez, parece que el mismo hecho o situación se repite como si fuera diferente cada vez que aparece. En este aspecto, las palabras “fracaso” y “derrota” funcionan como esas imágenes: el gobierno pierde y fracasa muchas veces (o siempre) aún cuando haya perdido (en el supuesto caso que así haya sido) una o alguna vez.
El uso del adverbio de tiempo “ahora” merece un párrafo aparte. Su uso apunta a orientar el recorrido de lectura del artículo en dos direcciones. Por un lado, pretende dejar sentada la idea de que el gobierno se contradice (en el sentido de que “antes” dijo o hizo una cosa y “ahora” dice o hace otra). Por otro lado, el gobierno, a cada rato, sorprende a los incautos ciudadanos con medidas, proyectos o políticas insensatas, perjudiciales y nocivas para el sector aludido en la nota (el campo, los jubilados, los medios, etc). En general, el uso de la palabra “ahora” en el contexto del diario Clarín y cada vez que alude a algo o alguien vinculado al gobierno, apunta a reemplazar a expresiones coloquiales del tipo “miren con qué salieron estos tipos”.
En fin, nada nuevo en materia de manipulación ideológica o inducción de las interpretaciones en un sentido determinado. Lo que sí a mi, personalmente me llama la atención, es lo económico, burdo, rústico, incluso modesto, del recurso. Porque no sería nada que hable mal de los empleados-escribas del diario (ya el servilismo de muchos de ellos habla por sí solo, aunque los dineros que seguramente se llevan por eso, para ellos los justifique). Todavía parece peor la construcción del “destinatario modelo” de las notas que hace la publicación al usar ese mismo recurso con tanta frecuencia, porque los moldea como sujetos lectores demasiado simples, esquemáticos e incapaces de usar un abanico más amplio de giros y expresiones que les permita entender por ellos mismos, lo que el diario les quiere decir, o hacer creer.