viernes, 29 de octubre de 2010

Sobre hipocresías y velorios

Antes de empezar por cualquier otra cosa y para aventar cualquier sospecha, aclaro que voté a Kirchner (o al Kirchnerismo) desde 2003 en adelante, siempre. Y votaré a Cristina, si decide presentarse, en 2011.  Y defenderé las políticas de este gobierno con los modestos recursos que dispongo, ante cualquier intento de agravio o descalificación que lo afecte.
Mi reflexión vine a propósito de lo mucho y variado que se ha escrito durante estos últimos dos días, a propósito de la muerte de Néstor. Quiero detenerme en un punto casi marginal y periférico de todos los que rodearon el velatorio. Más precisamente, en la interpretación que de la conducta de los opositores ante esa ceremonia hicieron los periodistas que están del lado, justamente, de este modelo.
Leí, por ejemplo, las notas de José Pablo Feinmann, Eduardo Aliverti, Horacio Vervitsky y otros y, por supuesto estoy de acuerdo con la mayoría de las cosas que dicen. Sin embargo, cuando se refieren a la forma en que se comportaron los políticos de la oposición ante la circunstancia de tener que ir al velatorio y qué hacer ahí o qué decir cuando se les pide una reflexión sobre Kirchner, la mayoría de los periodistas afines o directamente comprometidos con el gobierno se enojaron por lo que hicieron o dijeron tipos como Cobos, Solanas y otros que, en vida de Néstor o lo traicionaron o lo agraviaron, calumniaron y descalificaron a más no poder.
Tengo un desprecio viceral por Cobos, no mucho menos por Felipe Solá y estoy muy enojado con Solanas, la CTA “más combativa” y otros peronistas, pseudoperonistas o militantes de izquierda que quisieron crecer a expensas de la destrucción de Kirchner y todo lo bueno que su gobierno y el de Cristina representó y representa para el mejoramiento de las expectativas populares. Es bien propio de la mediocridad: como no pueden hacer algo ni siquiera igual (por no decir superador) entonces enlodan lo que ellos o no se animaron a hacer cuando tuvieron la posibilidad, o no podrán hacerlo nunca porque la gente no los registra en la medida que se necesita para tener alguna chance de ejercer el poder. Sobre la derecha explícita no hace falta que diga nada al respecto.
Pero cuando leía las columnas de estos periodistas a los que mencioné (a Horacio, quiero aclarar, le tengo una admiración especial) desde mi modesto y a lo mejor ingenuo lugar de ciudadano común, me preguntaba qué esperaban que hicieran esas personas y otras, en un momento tan embromado como es un velorio.
Está bien: Cobos podría no haber dicho que “Kirchner fue un gran presidente”. ¿Pero, en este paréntesis que es el velorio de Néstor ¿qué importan las formas que adopta Cobos y, de él para atrás cada uno de los políticos de la oposición que se acercaron a dar sus condolencias?
No soy un tipo muy experimentado en velorios, pero no sé de muchos en que la gente se acerque para putear al muerto o hacerle pasar un mal momento a sus deudos. Se dice lo que se dice, si se es una persona de bien, se lamenta la muerte de quien sea por más adversario que haya sido, y listo. Es una cuestión menor. Es más: no se me ocurre qué otra cosa se podría haber dicho o hecho como no sea hacer o decir algo “políticamente correcto” para esa ocasión.
En general a los comportamientos como los que exhibieron los opositores se los califica de hipócritas. Sin embargo, el sociólogo Jon Elster sostiene que la hipocresía es uno de los aglutinantes sociales (uno de los “cementos” de la sociedad) que sirven para que la comunicación (por lo menos entre adversarios o entre gente que no se simpatiza mutuamente) pueda seguir fluyendo. Si se quiere, la hipocresía puede verse como la “virtud” que marca el piso de las relaciones sociales civilizadas entre gente que, cuando se encuentra, no se siente demasiado cómoda. Por debajo de ese piso ya hay que esperar la agresión, el insulto o cualquier otra forma de violencia simbólica.
El problema con toda esa gente de la oposición y con los intereses que defienden y representan empezará el lunes (nada más que por poner un momento que sea el inicio de algo). Por lo tanto, y en el caso de Cobos, su problema no es la hipocresía puesta de manifiesto en ocasión de la muerte del ex presidente sino su condición de traidor lisa y llana.
Por supuesto, no hace falta que yo les aclare nada a Eduardo, a  José Pablo o a Horacio porque no estoy a la altura de ellos y porque, a lo mejor, al escribir lo que escriben incluso sobre un asunto tan poco significativo como éste, lo hacen por una razón militante que los justifica plenamente, y mi reflexión no es nada más que la de la persona común que en un velorio “no quiere problemas”, si sobre todo, es el velorio de alguien como Néstor y entre sus deudos está Cristina.
Para terminar, me viene a cuento la sabiduría de Pepe Mujica que, cuando le objetaron su aprobación para que Néstor fuera el secretario general de la Unasur antes de que los asambleístas levantaran el bloqueo, el presidente uruguayo les respondió a quienes lo cuestionaban: “¿qué quieren, que les declare la guerra?”

miércoles, 27 de octubre de 2010

Youtube y Tu.Tv. eliminan fragmentos de películas

Ayer recibí un mail del sitio Tu.Tv. informándome que "Se ha recibido una reclamación por parte de NBC, gestor o propietario de los derechos de propiedad intelectual del video "Querer saber".
Por lo tanto, se ha procedido a la eliminación de dicho video...".
"Querer saber" es el título que yo le puse a un fragamento de un capítulo de la serie Dr.House en el que el protagonista y un paciente discuten acerca de los sacrificios que cada uno haría para conocer la verdad del asunto que les preocupa.
Ya Youtube, por el mismo motivo, había eliminado otros fragmentos de mi canal de películas.
Les respondí el mensaje a la gente de Tu.TV. sugiriéndoles que hicieran alguna gestión ante los propietarios (o las cámaras que los agrupan) para que permitan utilizar fragmentos de films con fines didácticos y educativos, pues no es otro el objetivo que persigo con la edición y la posterior subida de esos materiales a los sitios mencionados.
Me parece que en esta época, mantener ese tipo de restricciones, viene a ser algo así como impedir, eliminar o prohibir las citas textuales de un libro en otro, argumentando que se viola el derecho de autor.

viernes, 8 de octubre de 2010

Sistemas complejos, física estadística y sociología sistémica

Acabo de terminar de leer el libro de Ball, Philip (2010): Masa crítica. Cambio, caos y complejidad (México, Editorial Fondo de Cultura Económica – Turner).
El libro me resultó interesante porque busca explicar algunos fenómenos sociológicos apelando a la utilización de herramientas conceptuales y teóricas provenientes de la física estadística. Para Ball la sociedad es un fenómeno estadístico, porque cuando observamos un gran número de objetos virtualmente idénticos y en movimiento lo que importa no es el comportamiento detallado de los individuos, sino el promedio del movimiento, y en qué medida se desvían de esa media, los individuos que caen dentro de la medición (Ball, Philip (2010): 55-56). Como ven, en este aspecto el trabajo de los físicos y el de nosotros parece tener algún punto en común. Para ellos es un problema de partículas y moléculas y para nosotros… también, pero un poco más densas.
Me resultó interesante, además, porque los fenómenos sociológicos utilizados como experiencias para aplicar estas ideas tienen todos una matriz sistémica (el tránsito vehicular, el funcionamiento de los mercados, el crecimiento urbano, etc.). Como muchos de ustedes saben, la obra de Niklas Luhmann, me ha dejado su huella y la sociología sistémica se apoderó de mi atención intelectual. Dicho de otro modo, los objetos de estudio son sistemas complejos y, en general, para el autor, los sistemas complejos en general pueden ser analizados con las herramientas teóricas y metodológicas que aporta la física estadística.
Pero de esos fenómenos, y del carácter sistémico de ellos, a Philip Ball le interesan fundamentalmente aspectos tales como los cambios bruscos que se producen dentro del sistema, los desequilibrios que devienen en nuevos equilibrios inestables, o las bifurcaciones que obligan al sistema a inclinarse para una u otra de las opciones que su propio funcionamiento genera. Según él, “…la mayoría de los procesos que la nueva física social pretende comprender son fenómenos de desequilibrio…” (Ball, Philip (2010): 139) Son, en suma, esos cambios y esos desequilibrios que a los sociólogos nos llaman la atención y hacen que nos preguntemos cosas tales como “¿qué fue lo que hizo o qué pasó para que este hecho, este fenómeno, o este grupo, que tenía tales y cuales características y formas de comportarse, de repente deviniera en otra cosa diferente?”.
Las herramientas teóricas y los conceptos provenientes de la física estadística que utiliza el autor no son muchos y, verdaderamente, hace un esfuerzo muy grande para que, personas como yo, que tienen por la física el gusto de un aficionado, no se vean impedidos de intentar, por lo menos, pensar los dominios del propio campo desde la perspectiva de esa ciencia dura. Segunda ley de la termodinámica,  entropía, estructuras disipativas, bifurcaciones, transiciones de fase, Estados metaestables, ley de potencias, modelos autoorganizados, propiedades emergentes, y redes sin escalas son los conceptos medulares y los recursos de la física estadística que Ball utiliza a lo largo del libro para hacernos comprensibles la estructura, el funcionamiento y la evolución de los sistemas complejos.
Tal vez por estos caminos transcurra nuestro futuro inmediato, por lo tanto, no estaría mal que, a quienes les interese este devenir y les guste abordarlo por los caminos que ofrecen las ciencias y la interdisciplinariedad, comiencen a indagar sobre estas cuestiones. A mi me pasó que buscando en Internet encontré un excelente artículo de Sergio A Moriello (http://www.redcientifica.com/doc/doc200303050001.html) que tal vez pueda ser un buen punto de partida para introducirse en el apasionante mundo de los sistemas complejos.

miércoles, 6 de octubre de 2010

A propósito de Facebook

A instancias de un gran amigo mío, hace apenas tres días que formo parte de la red social Facebook, con el sólo propósito de que mis reflexiones sociológicas, políticas, filosóficas y educativas que suelo volcar en el blog, alcancen una mayor difusión y, por lo tanto, estén más expuestas a la crítica de los lectores.  
Para que eso sea posible ahora posteo mis elucubraciones en http://barsociológico.blogspot.com/ . Sirva entonces esta entrada como despedida (tal vez momentánea) de “Sociedad y Educación” ( http://sociedadyeducacion.blogspot.com/ ) y como anuncio de inauguración del “bar sociológico”, que así se llama el nuevo blog, con Facebook incluido. El motivo del cambio obedece a que cuando quise importar el blog “Educación y Sociedad” a Facebook, por alguna razón que desconozco, la operación fracasó (y aclaro que hice más de un intento).
De paso les comento que el nombre del nuevo blog, “Bar sociológico”, obedece a que ya casi no hay filósofos de café porque ahora todas y todos son sociólogos de café. La razón es obvia: la culpa de todo ya no es de la religión, la metafísica, la ciencia o la ética, sino que todo recae en la sociedad, y bueno, los filósofos de café se reciclaron y ahora son sociólogos de café, como mandan los tiempos. A propósito de todo esto, y después de ingresar durante estos tres días, una y otra vez a Facebook, me subí a un tren de suposiciones al que quisiera invitarlos sólo por un rato.
Supongamos, por un momento, y para empezar, que la sociedad es un gran entramado compuesto por infinitas redes sociales. Supongamos también, y ahora estadísticamente hablando, que cada una de esas infinitas redes tiene un comportamiento comunicativo medio, que hace que la sociedad en su conjunto pueda comprenderse como una inmensa curva gaussiana, es decir, un espacio en el que la mayoría de sus integrantes se comporta más o menos de la mismo modo y se agrupan en le medio de la campana y los que adoptan otras formas comunicativas se van desplazando hacia los extremos. No por último, supongamos que Facebook es una de esas infinitas redes sociales que componen esa gran red de redes que es la sociedad y supongamos, para finalizar, que lo que a mi me tocó ver y leer en facebook es, ni más ni menos, que el comportamiento comunicativo medio de la sociedad o, en otras palabras, que Facebook es una buena representación de las cosas que dice el término medio de la gente cuando se comunica. Estoy preocupado.

martes, 5 de octubre de 2010

El bar sociológico abre sus puertas

Estimados seguidores de mis blogs anteriores, http://sociedadyducacion.blogspot.com/ y http://demasiadohumanos.blogspot.com/ :

Como parece un deber de estos tiempos adaptarse a las cambiantes condiciones tecnológicas, de aquí en más seguiré publicando en este nuevo blog para poder incluirlo en Facebook.
Ustedes dirán: ¿por qué no importó los otros? Estuve bastante tiempo intentándolo, pero, o yo soy demasiado torpe para eso o las cosas no funcionan en Facebook tal como parecen (seguramente la primera opción es la verdadera).
Lo cierto es que inaugurando un nuevo blog, la cosa parece que funciona. Así que, de los otros dos pasaré a éste las notas que me parecen más interesantes y que pueden seguir teniendo vigencia y comenzaré a poner aquí las nuevas que se me vayan ocurriendo.
Un abrazo para todos