viernes, 8 de octubre de 2010

Sistemas complejos, física estadística y sociología sistémica

Acabo de terminar de leer el libro de Ball, Philip (2010): Masa crítica. Cambio, caos y complejidad (México, Editorial Fondo de Cultura Económica – Turner).
El libro me resultó interesante porque busca explicar algunos fenómenos sociológicos apelando a la utilización de herramientas conceptuales y teóricas provenientes de la física estadística. Para Ball la sociedad es un fenómeno estadístico, porque cuando observamos un gran número de objetos virtualmente idénticos y en movimiento lo que importa no es el comportamiento detallado de los individuos, sino el promedio del movimiento, y en qué medida se desvían de esa media, los individuos que caen dentro de la medición (Ball, Philip (2010): 55-56). Como ven, en este aspecto el trabajo de los físicos y el de nosotros parece tener algún punto en común. Para ellos es un problema de partículas y moléculas y para nosotros… también, pero un poco más densas.
Me resultó interesante, además, porque los fenómenos sociológicos utilizados como experiencias para aplicar estas ideas tienen todos una matriz sistémica (el tránsito vehicular, el funcionamiento de los mercados, el crecimiento urbano, etc.). Como muchos de ustedes saben, la obra de Niklas Luhmann, me ha dejado su huella y la sociología sistémica se apoderó de mi atención intelectual. Dicho de otro modo, los objetos de estudio son sistemas complejos y, en general, para el autor, los sistemas complejos en general pueden ser analizados con las herramientas teóricas y metodológicas que aporta la física estadística.
Pero de esos fenómenos, y del carácter sistémico de ellos, a Philip Ball le interesan fundamentalmente aspectos tales como los cambios bruscos que se producen dentro del sistema, los desequilibrios que devienen en nuevos equilibrios inestables, o las bifurcaciones que obligan al sistema a inclinarse para una u otra de las opciones que su propio funcionamiento genera. Según él, “…la mayoría de los procesos que la nueva física social pretende comprender son fenómenos de desequilibrio…” (Ball, Philip (2010): 139) Son, en suma, esos cambios y esos desequilibrios que a los sociólogos nos llaman la atención y hacen que nos preguntemos cosas tales como “¿qué fue lo que hizo o qué pasó para que este hecho, este fenómeno, o este grupo, que tenía tales y cuales características y formas de comportarse, de repente deviniera en otra cosa diferente?”.
Las herramientas teóricas y los conceptos provenientes de la física estadística que utiliza el autor no son muchos y, verdaderamente, hace un esfuerzo muy grande para que, personas como yo, que tienen por la física el gusto de un aficionado, no se vean impedidos de intentar, por lo menos, pensar los dominios del propio campo desde la perspectiva de esa ciencia dura. Segunda ley de la termodinámica,  entropía, estructuras disipativas, bifurcaciones, transiciones de fase, Estados metaestables, ley de potencias, modelos autoorganizados, propiedades emergentes, y redes sin escalas son los conceptos medulares y los recursos de la física estadística que Ball utiliza a lo largo del libro para hacernos comprensibles la estructura, el funcionamiento y la evolución de los sistemas complejos.
Tal vez por estos caminos transcurra nuestro futuro inmediato, por lo tanto, no estaría mal que, a quienes les interese este devenir y les guste abordarlo por los caminos que ofrecen las ciencias y la interdisciplinariedad, comiencen a indagar sobre estas cuestiones. A mi me pasó que buscando en Internet encontré un excelente artículo de Sergio A Moriello (http://www.redcientifica.com/doc/doc200303050001.html) que tal vez pueda ser un buen punto de partida para introducirse en el apasionante mundo de los sistemas complejos.

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