Supongamos que no hay
re-reelección. Si esto sucede, es seguro que las elecciones de 2015 las ganará
un candidato que no será Cristina Fernández de Kirchner ni su kirchnerismo
duro.
Supongamos, ahora, que gana un
candidato de la oposición o un candidato, como se dice ahora, del Kirchnerismo
crítico, que significa, como les gusta a muchos, un buscador de consensos, de
diálogo con todos los sectores, que no confronta, etc. Ahora hagamos un repaso
por el menú de opciones con los candidatos presidenciables que, al día de hoy,
nos ofrecen tanto la oposición como el oficialismo crítico.
Me surgen algunas preguntas. En
primer lugar: ¿podrá (o querrá) alguno de ellos, con sus respectivas
organizaciones, resistir los embates de la corporación mediática y periodística
cuando las medidas que pretenda llevar adelante no coincidan con las
expectativas de ese factor de poder? En segundo lugar: tanto si quiere como si
puede, ¿reunirá las condiciones necesarias (por ejemplo, los recursos, la
fuerza política y el apoyo popular) para sostener la posición propia en el
tiempo? En tercer lugar: ¿será, acaso, la búsqueda del poder para el 2015 de
estos sectores opositores nada más que un atajo para ser complacientes con la
corporación mediática y periodística y de ese modo no tener que enfrentarse a
las famosas “cuatro tapas” y ceder ante cada nuevo planteo? En cuarto lugar, y
reconociendo que es el interrogante más difícil de responder, me pregunto si,
en tren de buscar proteger a alguien y (a futuro), de protegerse a sí mismo,
¿no hubiera sido mejor para la política que los políticos cerraran filas frente
a este constante hostigamiento que hoy le toca a este gobierno, pero que ayer
le tocó al de Alfonsín, después al de la Alianza (sin dejar de reconocer las
diferencias entre ellos), y mañana le tocará al que gane las elecciones?
Comparto todas estas preguntas
con ustedes porque si un gobierno como el actual, con todos sus errores y
aciertos, pero con la fuerza y la voluntad que pone para gobernar resiste, y
tiene las dificultades que tiene con cada medida que quiere llevar adelante,
cuál será la suerte de ese conjunto de opositores que, como primera cosa, no deja
de mostrar una y otra vez una sorprendente y enorme cantidad de coincidencias
con quien, hoy por hoy, mantiene la iniciativa de confrontación con el gobierno
y le pelea activamente, palmo a palmo, como ningún otro, todas y cada una de
las iniciativas políticas, económicas y de cualquier otro tipo que busca llevar
adelante.
No soy muy optimista al respecto
y me parece ver, en el horizonte del campo político, muchos nubarrones.
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