sábado, 10 de noviembre de 2012

La función de la democracia

Con la democracia no se come, no se cura ni se educa. Simplemente porque la democracia es una forma de sistema político y no la forma de un sistema económico. Es cierto que es la forma de sistema político afín al sistema económico de forma capitalista, pero como forma política su mejor aporte es la casi completa eliminación de la violencia física para dirimir diferencias, reemplazada por la violencia verbal o, si preferimos, más en general, por la violencia discursiva como punto límite tolerable para escenificar los enfrentamientos entre posiciones ideológicas diferentes. No es poca cosa, sobre todo en países con democracias débiles como es el caso de la Argentina.
Los escenarios en los que la violencia discursiva reemplaza a la violencia física son predominantemente el Congreso, los medios masivos de comunicación y, desde hace un tiempo, las redes sociales. Esto no quiere decir que la violencia discursiva sea la única que circula en esos ambientes. También en ellos se pueden dirimir diferencias en forma menos virulenta o más racional pero, si no es el caso, se puede insultar o descalificar sin que las cosas pasen a mayores. A lo sumo se trasladan a otro de los escenarios verbales, los tribunales, donde la democracia sigue ejerciendo su función de contención dentro de los límtes que impone el uso del lenguaje.

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